Bello siglo XVII. El caballero y la dama se dan un "magreo" mientras el paje nos comenta lo que opina, con ironía, en un aparte.sábado 5 de diciembre de 2009
L'AMANT PASSIONÉ
Bello siglo XVII. El caballero y la dama se dan un "magreo" mientras el paje nos comenta lo que opina, con ironía, en un aparte.jueves 26 de noviembre de 2009
CAMPOS DE HORTIGAS
“Pasa rápido
y no te picarán las hortigas”,
me decía mi madre.
Yo corría por el prado
y llegaba al otro lado
asfixiada y hortigada
a partes iguales;
totalmente convencida
de que, en algún momento,
había respirado.
“Sí, descarado”, me repetía,
“no existe más culpable
que yo
porque mi madre nunca miente
y, aún así,
su mejor teoría
siempre falla sobre mis carnes”.
No sé cuántos campos
crucé antes de dejar de creer
en ella
y, a fuerza de hortigarme,
aprendí a no hacer tanto caso
a las manías sin sentido de la gente.
y no te picarán las hortigas”,
me decía mi madre.
Yo corría por el prado
y llegaba al otro lado
asfixiada y hortigada
a partes iguales;
totalmente convencida
de que, en algún momento,
había respirado.
“Sí, descarado”, me repetía,
“no existe más culpable
que yo
porque mi madre nunca miente
y, aún así,
su mejor teoría
siempre falla sobre mis carnes”.
No sé cuántos campos
crucé antes de dejar de creer
en ella
y, a fuerza de hortigarme,
aprendí a no hacer tanto caso
a las manías sin sentido de la gente.
miércoles 18 de noviembre de 2009
LA FAMILIA DEL BOCADILLO
El bocadillo es un armadillo con boca, al igual que el armadillo es un bocadillo con arma.
-Poluta dixit-
-Poluta dixit-
sábado 7 de noviembre de 2009
CÓMO HACER QUE BAJE EL NÚMERO DE PARADOS
(Basado en hechos reales)
1.- Fabrique una epidemia de gripe
2.- Convenza a los parados de que, si tienen fiebre, pueden fichar desde Internet, metidos en sus camitas
3.- Esconda lo mejor posible en la página web el lugar desde donde fichan
4.- Si lo encuentran, no les permita entrar porque no les reconozca el password
5.- Invente la típica casilla de "si se ha olvidado de la contraseña, pinche aquí"
6.- Cuando el inocente haya picado, envíele la respuesta por correo ordinario, dos semanas después
7.- En cuanto cure y vaya a protestar al INEM, descojónesele a la cara
P.D. Cuando me llegó la carta, no me lo podía creer. Menos mal que lo inventaron para agilizar las gestiones. Ahora me toca volver a apuntarme y perder cuatro años de antigüedad; por imbécil.
1.- Fabrique una epidemia de gripe
2.- Convenza a los parados de que, si tienen fiebre, pueden fichar desde Internet, metidos en sus camitas
3.- Esconda lo mejor posible en la página web el lugar desde donde fichan
4.- Si lo encuentran, no les permita entrar porque no les reconozca el password
5.- Invente la típica casilla de "si se ha olvidado de la contraseña, pinche aquí"
6.- Cuando el inocente haya picado, envíele la respuesta por correo ordinario, dos semanas después
7.- En cuanto cure y vaya a protestar al INEM, descojónesele a la cara
P.D. Cuando me llegó la carta, no me lo podía creer. Menos mal que lo inventaron para agilizar las gestiones. Ahora me toca volver a apuntarme y perder cuatro años de antigüedad; por imbécil.
miércoles 4 de noviembre de 2009
INCOMUNICACIÓN
Olvídate.
La cosa no es tan fácil
como ver a alguien
y saber su vida.
Ni bajo la luz fría
de una mesa de autopsias
y con su corazón de ángel
escrito en tu portátil.
Olvídate de comprenderlos.
Tampoco ellos,
de verso táctil y ágil prosa,
llegarán nunca a valorarte
más allá del peso de tu saliva.
La cosa no es tan fácil
como ver a alguien
y saber su vida.
Ni bajo la luz fría
de una mesa de autopsias
y con su corazón de ángel
escrito en tu portátil.
Olvídate de comprenderlos.
Tampoco ellos,
de verso táctil y ágil prosa,
llegarán nunca a valorarte
más allá del peso de tu saliva.
domingo 4 de octubre de 2009
TEORÍA DEL FILÓLOGO FUTURO
Soy filóloga. Lo "soy" porque hay un papel firmado que dice que puedo hacer uso indebido del verbo "ser" y porque, con los años, me he convertido, sin querer, en aquello que solo había estudiado. Sí. Ya no hay remedio. Leo todo el día, libros raros "que no entiendo más que yo" y, cuando hago bromas, siempre son juegos verbales que nadie comprende; me sangran los ojos cuando veo faltas de ortografía, me desespero con la incomunicación humana e investigo cuestiones que a no mucha gente importan.
Pues bien, resulta que tengo mi propia teoría Poluta de cuál va a ser el futuro de los filólogos. Aquí sentada, en esta cama llena de tomos antiguos, comprendo que en muy poco tiempo esta forma de investigar la literatura va a pasar a mejor vida. Los filólogos nos aliaremos con los informáticos y crearemos increíbles programas donde se junten todos los textos que queremos comparar, recopilar, ordenar, descubrir, o lo que sea que hagamos con ellos. Entonces, cuando las palabras sean medidas contabilizadas y se encuentre la cábala de estas letras, el filólogo se irá convirtiendo, poco a poco, en otra cosa. Yo me los imagino con guantes y bata blanca, en plan CSI, metiendo los autógrafos en máquinas que les analizarán los elementos químicos de cada uno de sus rincones. Trabajarán, eso sí, solamente con la etapa pre-informática, donde existía el papel (o el papiro, o las tablas de madera) y nos explicarán que el gran Escritor, acababa de morder una hamburguesa vegetal cuando escribió la palabra precisa en aquella hoja.
Yo suelo jugar a imaginarme un futuro de este tipo cuando estoy con un papel en las manos y acabo de tocar cualquier parte indecorosa de mi cuerpo. "Lo van a descubrir", me digo. "Los filólogos del mañana sabrán que un segundo antes de tratar sobre el fin del mundo, yo me rasqué...". A mí esta idea me hace gracia, aunque no he probado a contárselo a nadie a ver si la teoría tomaba adeptos. Eso sí, es claramente viable. Me he dado cuenta hace unos minutos, justo antes de ponerme a escribir; cuando miré una foto que tengo de García Lorca enfrente de mi cama... y descubrí que se notaba, a contraluz, la huella de mis labios sobre sus frente.
El futuro ya está aquí. Y creo que empiezo a formar parte de él.
martes 15 de septiembre de 2009
ESCENOGRAFÍA MORTAL
A principios de 1599, el Colegio de San Pablo de la Compañía de Jesús (en Lima) puso en escena la Historia alegórica del Antecristo y del Juicio Final para agasar al Virrey del Perú. Decidieron ser tan realistas en su escenografía que sacaron esqueletos y cadáveres momificados de gentiles e indios y los colocaron como decoración. Ni qué decir tiene que esto impresionó mucho al público asistente al acto.
sábado 12 de septiembre de 2009
VÁMONOS DE PUTAS, PERO CON ESTILO
Tarde (h. 1600), Goltzius. Perteneciente a la serie: Partes del día. En la escena, unas damiselas se dejan sobetear y besuquear mientras un camarero sirve la bebida y un músico toca el laúd. Uno de mis grabados preferidos. Estoy tan harta de investigar sobre santos y vírgenes...P.D.: Se lo dedico a aquellos que leen cosas que no son en mis relatos y que ven putas por todas partes. De la elucubración a la paranoia hay un paso muy corto. La fantasía está para disfrutar con ella, no para buscarle una realidad ficticia que no tiene.
miércoles 2 de septiembre de 2009
BACO BEBIENDO
martes 25 de agosto de 2009
SONETO AL PEDO
Llevan una temporadita preguntándome por qué empecé a escribir. Pues bien, con unos ocho años leí una poesía de Quevedo dedicada al pedo y me impresionó. Me pareció increíble que se pudiera escribir sobre cualquier cosa. Me gustó tanto esa libertad, que yo también me animé e hice mi primer poema... dedicado al pisotón. Como muestra de amor a Quevedo, copié la poesía en una de las tapas de mis carpeta (por dentro, eso sí, para que no me riñera nadie). Ese amor y admiración me llega hasta el día de hoy. Así pues, le digo a Quevedo: gracias, maestro, por enseñarme que había vida más allá de las ñoñerías que Gloria Fuertes nos recitaba durante las interminables cabalgatas de Reyes.
"SONETO AL PEDO" (Quevedo) Ms. 108 de la Biblioteca Menéndez Pelayo, Santander, f. 216b
La voz del ojo, que llamamos pedo
(ruiseñor de los putos) detenida,
da muerte a la salud más presumida,
y el propio Preste Juan le tiene miedo.
Mas pronunciada con el labio acedo
y con pujo sonoro despedida,
con pullas y con risas da la vida,
y con puf y con asco, siendo quedo.
Cágome en el blasón de los monarcas
que se precian, cercados de tudescos,
de dar la vida y dispensar las Parcas.
Pues en el tribunal de sus greguescos,
con aflojar y comprimir las arcas,
cualquier culo lo hace con dos cuescos.
"SONETO AL PEDO" (Quevedo) Ms. 108 de la Biblioteca Menéndez Pelayo, Santander, f. 216b
La voz del ojo, que llamamos pedo
(ruiseñor de los putos) detenida,
da muerte a la salud más presumida,
y el propio Preste Juan le tiene miedo.
Mas pronunciada con el labio acedo
y con pujo sonoro despedida,
con pullas y con risas da la vida,
y con puf y con asco, siendo quedo.
Cágome en el blasón de los monarcas
que se precian, cercados de tudescos,
de dar la vida y dispensar las Parcas.
Pues en el tribunal de sus greguescos,
con aflojar y comprimir las arcas,
cualquier culo lo hace con dos cuescos.
LOS GATOS DEL CALLEJÓN
Qué ves de bello en los gatos.
Los del callejón de mi casa
están gordos y ya no cazan
ni pájaras ratas ni a ratos pájaros.
A mí, hasta me escupen cuando paso
porque no colaboro a alimentar
su sucia vertiente humana.
Y silban, y me insultan, y ladran,
y les oigo cuchichear
sobre cómo atarme un lazo
al cuello
para colgarme del árbol.
Dime, qué ves de bello
en su falsedad animal;
en la nueva consciencia de su alma.
Los del callejón de mi casa
están gordos y ya no cazan
ni pájaras ratas ni a ratos pájaros.
A mí, hasta me escupen cuando paso
porque no colaboro a alimentar
su sucia vertiente humana.
Y silban, y me insultan, y ladran,
y les oigo cuchichear
sobre cómo atarme un lazo
al cuello
para colgarme del árbol.
Dime, qué ves de bello
en su falsedad animal;
en la nueva consciencia de su alma.
lunes 27 de julio de 2009
CUATRO DÍAS SIN FUMAR
Ojalá esto fuera ansia de vida,
querer llenarme de ella,
completarme con su aliento,
chuparme los segundos de los dedos;
ojalá fuera, toda esta tristeza,
algo más que un simple parche de nicotina
mal puesto.
Ojalá tuviera algún sentido mi desespero,
un poco de trascendencia,
por lo menos.
Mierda de apatía,
que me estropea la inspiración de mi poesía.
(No encontré la canción al completo, una lástima)
querer llenarme de ella,
completarme con su aliento,
chuparme los segundos de los dedos;
ojalá fuera, toda esta tristeza,
algo más que un simple parche de nicotina
mal puesto.
Ojalá tuviera algún sentido mi desespero,
un poco de trascendencia,
por lo menos.
Mierda de apatía,
que me estropea la inspiración de mi poesía.
(No encontré la canción al completo, una lástima)
martes 14 de julio de 2009
EL GILIPOLLAS RECIÉN DESCUBIERTO
Por la mañana me sentí gilipollas. Por la tarde lo era. Por la mañana se trataba solo de una sensación. Por la tarde se convirtió en conciencia de realidad. Si por la mañana hubiera sabido que ser gilipollas era esto, hubiera mandado a la mierda la sensación y me hubiera dedicado a otras cosas. Pero los gilipollas no entendemos de diferencias entre sensación y realidad. Por eso, en cuanto se llega al estado sensitivo, la evolución hasta gilipollas es inmediata y sin remedio. Quién me manda a mí conservar atisbos de sentimientos a estas alturas de la vida. Con lo bien que estaba yo siendo un simple mediocre insensible, como me dijo ella.
jueves 18 de junio de 2009
CANCIONES PARA SALAS DE ESPERA DE MÉDICOS
El hospital (de Alaska y los pegamoides, cantada por Dinarama)
Problema sexual (Ilegales)
Estoy enfermo (Golpes bajos)
La cantata Laxatón, segunda parte (Le luthiers)
Yo y mi llama (Barrio Sésamo)
Problema sexual (Ilegales)
Estoy enfermo (Golpes bajos)
La cantata Laxatón, segunda parte (Le luthiers)
Yo y mi llama (Barrio Sésamo)
martes 12 de mayo de 2009
QUIEN SU CULO ALQUILA...
"Quien su culo alquila no caga cuando quiere" (Correas, Arte de la lengua española castellana, 1625)
miércoles 6 de mayo de 2009
FLOR DENTRO DE UN CASCO DE CERVEZA
sábado 2 de mayo de 2009
POR FIN TENGO CLARO LO QUE SIGNIFICA SER ESCRITOR
Ser escritor es que pongan primero tu apellido, luego tu nombre tras una coma y, entre paréntesis, tu fecha de nacimiento y un guioncito con espacio a la espera de saber en qué año has muerto.Poluta dixit.
lunes 13 de abril de 2009
FILOSOFÍA PARA UNA NUEVA ERA
Ya no creo en la filosofía. Desde hace años, solo creo en los Monty Python.
sábado 11 de abril de 2009
CUIDADO CON LOS QUE TE RESPETAN... A SU MANERA
Hacía tiempo que no reflexionaba sobre la fama, aunque hoy lo hará otro por mí: alcanzar tus sueños puede que no sea tan divertido como te esperabas.
martes 7 de abril de 2009
EL MAL HABLADO
La travesía duró varios huracanes que no sabría diferenciar entre sí, tres riadas, unas fiebres tifoideas que mermaron bastante la expedición, la típica huida de los porteadores, alguna que otra muerte por puro cansancio, el ataque de dos animales salvajes y otro domesticado, una desaparición misteriosa descrita como abducción extraterrestre, algo semejante al diluvio universal y el suicidio final de mi último compañero. Cuando alcancé por fin El Dorado, y vi aquel bar... Es que estaba ahí en medio. En mitad de la nada. ¿Y todavía me quieren multar por llamar “¡hijo de puta!” a aquel cabronazo que, al verme aparecer medio desfallecido, sólo se le ocurre preguntarme: “¿Qué desea, caballero?”.
lunes 6 de abril de 2009
NOSOTROS NO
Nuestros abuelos lucharon,
pelearon, se mataron,
hubo sangre y hambre.
Nuestros padres trabajaron,
se esforzaron, sudaron,
hubo pensamientos de futuro.
Nosotros no.
A nosotros, sin trabajo ni hambre,
que no sufrimos todo aquello,
nos dio por escribirlo.
Ahora ellos viven en las letras
de estos inútiles poetas.
Nosotros no.
pelearon, se mataron,
hubo sangre y hambre.
Nuestros padres trabajaron,
se esforzaron, sudaron,
hubo pensamientos de futuro.
Nosotros no.
A nosotros, sin trabajo ni hambre,
que no sufrimos todo aquello,
nos dio por escribirlo.
Ahora ellos viven en las letras
de estos inútiles poetas.
Nosotros no.
jueves 26 de marzo de 2009
MI CAMA ME HABLA
Creo que algo me dice que debo cambiar de vida.
Ya está. Ahora mi vida es tan aséptica como mi cama.
martes 24 de marzo de 2009
LA TEORÍA DE LA COMIDA DIMINUTA
Voy a empezar con este comentario una serie titulada “Teorías Poluta”, ya que siempre he sido muy dada a teorizar sobre el comportamiento de la gente (empecé diseccionando el mío y, con el tiempo, me pasé al resto). Quisiera inaugurarlo hablando de por qué algunos usamos diminutivos para referirnos a la comida. Ir conmigo a cenar es sufrirme en un ataque diminutivista interminable. En mi boca, la paella se convertirá en “paelluca”, el pulpo en “pulpín”, las patatas en “unas patatitas”. Como veis, las terminaciones de mis diminutivos son variadas, quizá por mi alma de filóloga. Yo me doy cuenta de esta manía, pero me siento incapaz de erradicarla de mi lenguaje. Por eso, cuando durante una cena me preguntaron a qué se debía esto de empequeñecer los alimentos, les di las siguientes respuestas:
a) Respuesta psicológica-freudiana: Por cariño. Sentimos amor por la comida que nos gusta, la tratamos con el mismo tono estúpido con el que hablamos a los niños. La parte freudiana se encontraría en que, tras mimarla con los ojos, nos la tragamos por la boca. Nos convertimos así en Cronos (Saturno) devorando a sus hijos (nos comemos la comida antes de que la comida crezca y nos coma a nosotros).
b) Respuesta pragmática: la comida diminuta no engorda tanto. Si una paella, en vez de ocupar la mesa y casi salirse por los bordes fuese del tamaño de una rosquilla, pues estaríamos comiendo menos. Así pues, nuestro lenguaje intenta engañar al estómago, y le promete alimentos mínimos cuando, en realidad, se va a meter entre pecho y espalda una “paelluca” de marisco como una casa de grande. Ya sé que es un engañabobos y vamos a engordar lo mismo, pero somos muy proclives a autoengañarnos.
c) Respuesta lógico-darwiniana: la comida pequeña está más rica. Ya desde la época de Cromañón, el ser humano sabe que los animales pequeños son más blanditos y suaves al paladar. Así pues, un “pulpín”, es un pulpo de cualquier tamaño que es tan tierno como un bebé pulpo. El hecho de que hoy en día también lo usemos con verduras y frutas es debido a la evolución de las especies. Estamos mutando al “hominus-vegetarionensis”, y nuestras manías mutan paralelas a nuestros gustos.
Toda esta teoría la podemos reutilizar para cuando hablamos de un cuerpo que nos gusta, porque en realidad nuestro cerebro lo está saboreando como si fuera comida. De ahí frases del tipo: “qué culín más rico”, “te voy a morder un pezoncito” o “qué lengüina más suave”. Por eso y porque, la base firme sobre la que se sustenta la teoría de los diminutivos es que cualquier pecado será menos si es más pequeño: “si solo me comí cuatro patatinas de nada”. ¡Cuánto nos mentimos para sobrevivir!
domingo 22 de marzo de 2009
ALMA DE JARDINERO
Tenía la niña unos 26 años cuando se enamoró y se le ocurrió irse a Madrid, porque en Madrid estaba el futuro, nunca en provincias, por dios, que allí las cosas ya estaban muy vistas y desgastadas. En Madrid, le esperaba aquel muchacho lindo, los sueños por cumplir, un millón de fantasías, los museos, los libros, las letras, ella misma con el aspecto que siempre quiso tener. Madrid, en cambio, la recibió con casas minúsculas, trabajos ridículos y amores rotos. “Que prefiere ser usted, ¿jardinero o guardabosques?”, le preguntaron en un psicotécnico para un puesto de vendedora. “Pues, hombre, nunca me lo había planteado, pero creo que jardinero”. No consiguió el trabajo; ni ese ni otros muchos, y empezó a plantearse si su desastrosa vida laboral no se basaría en aquella elección hecha tan a la ligera. ¿Para qué querrían saber si prefería ser jardinero o guardabosques, si en realidad optaba a un puesta de dependienta? Eso mismo le preguntó a una psicóloga, compañera de pupitre de uno de aquellas surrealistas entrevistas de trabajo a las que se solía presentar. “No, no pongas jardinero –le chivó en bajito–, ser jardinero implica ser creativo y ellos prefieren a alguien que escoja guardabosques”. La conversación se terminó ahí porque las mandaron callar pero, más o menos, se imaginó lo que se esperaría de los pobres guardabosques que nunca se metían a plantar arbolitos ni se cuestionaban la labor de madre naturaleza. “Nunca conseguiré un trabajo, soy jardinero” –le confesó a su novio al llegar a casa, tras una nueva derrota. A aquel muchacho lindo no le gustó la respuesta y la niña, un poco más vieja, más cansada, más triste, más y más de todo, volvió a las provincias, sola, vale, sí, sola, pero totalmente convencida de que, pasara lo que pasase, siempre contestaría: “jardinero”.
Al antiguo novio lo vio tiempo después (ya ni muchacho ni lindo). Le pareció cruel confesarle que, en contra de todo lo que le había dicho cuando la echó de casa, las semillas de su jardín empezaban a florecer y a volverse hermosas. Y que hasta era feliz.
Al antiguo novio lo vio tiempo después (ya ni muchacho ni lindo). Le pareció cruel confesarle que, en contra de todo lo que le había dicho cuando la echó de casa, las semillas de su jardín empezaban a florecer y a volverse hermosas. Y que hasta era feliz.
Le dedico esta historia a Luis, que escogió ser jardinero, y le hago dos regalos como agradecimiento por su maravilloso blog: http://www.luispita.com/maniasmias.php: uno es una canción que sé que le gusta y que yo me pongo cuando necesito recobrar energías para levantarme una vez más.
El otro es una foto de "Reflejo de Luis Pita según Eva". Me imagino que sabrá de qué película está sacada. Muchas gracias por la noche tan enriquecedora que me has hecho pasar.
sábado 21 de marzo de 2009
LOS QUE DEJAN CONSTANCIA
“R.C. López meó aquí”, leo en la puerta del baño. Menos mal que no pone que se murió aquí, pienso; y luego sigo con lo que estaba. [La foto está sacada del blog de Luis Pita:
"Recuerdos a olvidar": http://recuerdosaolvidar.blogspot.com/. Entrad y disfrutad de su incisiva mirada]
jueves 12 de marzo de 2009
DE VIAJE A VALENCIA
A veces me dicen que no debo decir “a veces”, me obligan a expresarme con la propiedad de las minorías. Yo, a veces siento que tiene que ser así y otras veces siento lo contrario, a veces me creo que soy yo y otras, tan sólo me acepto como una extraña con la que convivo con el asco de la cotidianeidad. A veces me encuentro en lugares inhóspitos, repugnantes por transitados y vistos, tras una copa de vino, o una botella o, por qué no, un botellón al que jamás asistiré. Me gustan más los lugares cerrados que el reflejo que últimamente me devuelve el único espejo de mi habitación. A veces escribo dejándome llevar por el sonido de mis uñas cascabileando sobre las teclas. Eso, a veces. Otras, es la música de mi cerebro, las palabras que bailan danzas descompasadas, la que me obliga a dejar indemnes, constatables, las acronías de mi pensamiento. Meditaba hoy, en el autobús de trayecto mínimo que me llevaba del aeropuerto al avión, quién sería el primero en morir de todos los presentes. Me imaginé el lugar, como aquellas cajas fuertes de bancos, llenos de rayos láser que obligan a los ladrones a recomponer sus cuerpos en figuras alegóricas imposibles. Dentro de nuestro compartimento compartido, nuestras miradas creaban las líneas rojas de la personalidad. Cualquier cruce entre líneas, cualquier mirada fuera de sitio, era mal vista por el resto de láseres que se apartaban, me rehuían, buscaban su espacio propio dentro de tanto espacio limitado. Ahí dentro fue donde pensé cuál sería el primero en morir. La chica joven, minúscula, enfermiza y frágil que estaba enfrente de mí me pareció una buena opción. Yo misma, fumadora en puntos de encuentro con genética cancerígena, me parecí una mejor opción. Éramos tan desconocidos que, tan solo una catástrofe, lograría que nos hablásemos con familiaridad. La salida del avión en plena pista, el autobús arroyado en medio del trayecto, un mal aterrizaje, cualquier desgracia que hiciera que nos empezásemos a cruzar las miradas con la constancia de nuestro común deceso. Subí al aparato, mínimo y enfermizo como mi compañera de viaje, mientras hacía cábalas sobre cuál moriría primero. Mi ocasional copiloto, libro en mano como yo, aquel que leía Gomorra como si le fuera la vida en ello, se convirtió en centro de mis pesquisas. Jamás me miró a los ojos ni me dirigió la palabra y, de cuando en cuando, me apartaba de su campo de tiro para observar la distancia del suelo a través de la ventanilla. Medía la velocidad del impacto, yo sabía que constataba que no había pistas de aterrizaje disponibles a nuestros pies, estábamos predestinados a compartir esos funerales de estado multitudinarios que sólo otorgan a los muertos en masa. Yo, tan masa como cualquier otro, sentí el vértigo del despegue, y los gritos cómicos del niño del asiendo de delante, que gritaba: “ññññiaaaaunnnnnn, ¡blum!, nos extrellamos, papá”, y el papá que le decía con nervio que silencio, porque los niños no deben leer el futuro, ni ser agoreros ni pesados, ni dar mal fario en aviones de poca estabilidad como el nuestro. A veces, pienso estas cosas cuando viaje, entre desconocidos, entre callados acompañantes que se niegan a confesarme cuáles son sus miedos. A veces, sólo a veces, escribo cascabileando con mis uñas, que el futuro puede convertirse en cualquier cosa. En algo sórdido por común, como llegar bien a puerto, y bajarte por la escalerilla de embarque, y coger tu maleta, y llegar al hotel con la sensación, estúpida e inquietante de que, en alguna otra vida, todos vosotros os estrellásteis en alguna cordillera y fuisteis muchos mejores personas en el recuerdo de lo que nunca lograrás en ninguna de tus estúpidas historias. A veces escribo tonterías. Sí, a veces lo hago.
domingo 22 de febrero de 2009
GRITA, MUJER
Hoy, hasta me siento un poco mujer. Y sólo me apetece gritar.
Y para rematar, de vuelta con el funky, una de mis cantantes preferidas. Es domingo, hay que animarse escuchando a la tigresa.
Y para rematar, de vuelta con el funky, una de mis cantantes preferidas. Es domingo, hay que animarse escuchando a la tigresa.
miércoles 18 de febrero de 2009
FUNKADICTA
Tras más de una semana de estudio en la Biblioteca Nacional de Madrid, me encuentro algo vaga y sólo me apetece hablar de música. Muy pocos saben que soy una fanática de la música funky de los 70. Este historia de amor comenzó con uno de los pocos discos que había en mi casa, que era un recopilatorio de música disco de esa década. Mi canción preferida era “Soul Drácula” de Hot Blood. Nunca jamás volví a saber nada de ese grupo, pero la canción forma parte de la banda sonora de mi infancia. Hacía coreografías con ella y hasta la grabé (junto a una amiga) en un cassette que mandamos (con efectos sonoros añadidos y nuestras voces como coros) a unos pobres chicos que, desde entonces, no volvimos a saber de ellos. Ya mayorcita, me dediqué a indagar en Internet, pero sólo conseguí enterarme de que las campanas que se oyen al comienzo las anunciaban como pertenecientes “al verdadero castillo de Drácula”. A saber a qué campanas se referían en realidad.
Es verdad que “Soul Drácula” no se puede tomar como funky, pero estamos al comienzo del camino. Junto a este recopilatorio tenía otro de Stevie Wonder, del que me enamoré (mucho antes de que saliera en la tele con aquella frase de “si bebes no conduzcas”, con toda la mala leche que podía tener el hecho de que eso te lo dijera un ciego montado en un coche). Ya he comentado en la entrada anterior mi teoría sobre la vibración musical del sexo. Pues bien, siendo totalmente sinceros, muchas de las canciones de Stevie Wonder, directamente me hacen vibrar el clítoris (hablando mal y claro). Con el descubrí que el bajo me tocaba los bajos instintos mientras las trompetas me hacían cosquillas en el cerebro.
Pasaron unos cuantos años y me dediqué a escuchar otros tipos de música. Hasta que una noche, de bailoteo en uno de mis bares preferidos para estos menesteres escuché algo que me devolvió a aquellos inicios. “Hombre, por fin Stevie Wonder saca nuevo disco”, me dije. No. En realidad, acababa de descubrir a Jamiroquai. “Normal que te lo recuerde”, me contestaron mis amigos, siempre tan entendidos en estos mundos musicales, “es que es funk”. Ah, claro, era funk. Me gustaba el funk y no tenía ni idea de qué era aquello que mis pies se deslizaran por la pista. Y ahí empezó mi investigación.
Comencé a irme de tiendas, a escuchar los discos donde ponía funk, y fui haciendo mi pequeña selección. Algunos grupos no los conocía, otros los fui reubicando en su sitio y me di cuenta de que sí, realmente me encantaba ese tipo de música porque muchos ya estaban en mi discografía de preferidos. Qué decir del grandísimo James Brown, o de “Sly and the Family Stone”, “Parliament” (con alguna portada de vinilo totalmente impagable e irreproducible), “The Meters”... Y así, fui comprendiendo la evolución de los noventa. Y a la bolsa llegaron los “Red Hot Cilli Peppers”, “Rage Against the Machine”, “Faith no More”...
Hoy en día lo tengo totalmente asumido. Soy funkadicta. Si me encuentro baja de ánimo me pongo un disco y bailo, solita en mi casa, como si todavía estuviera haciendo aquellas coreografías imposibles de mi infancia. Vivan los bajos sexuales y la vibración por todo el cuerpo. Viva el sentirse bien y el disfrutar con la música. A veces, es bueno que alguien te haga sonreír, saltar, deslizarte y dar vueltas. Termino el discursito con una de las canciones que mejor me lo hacen pasar últimamente. El día que me la pinchen en un bar me caerán lágrimas de alegría. Que ustedes lo disfruten también.
Es verdad que “Soul Drácula” no se puede tomar como funky, pero estamos al comienzo del camino. Junto a este recopilatorio tenía otro de Stevie Wonder, del que me enamoré (mucho antes de que saliera en la tele con aquella frase de “si bebes no conduzcas”, con toda la mala leche que podía tener el hecho de que eso te lo dijera un ciego montado en un coche). Ya he comentado en la entrada anterior mi teoría sobre la vibración musical del sexo. Pues bien, siendo totalmente sinceros, muchas de las canciones de Stevie Wonder, directamente me hacen vibrar el clítoris (hablando mal y claro). Con el descubrí que el bajo me tocaba los bajos instintos mientras las trompetas me hacían cosquillas en el cerebro.
Pasaron unos cuantos años y me dediqué a escuchar otros tipos de música. Hasta que una noche, de bailoteo en uno de mis bares preferidos para estos menesteres escuché algo que me devolvió a aquellos inicios. “Hombre, por fin Stevie Wonder saca nuevo disco”, me dije. No. En realidad, acababa de descubrir a Jamiroquai. “Normal que te lo recuerde”, me contestaron mis amigos, siempre tan entendidos en estos mundos musicales, “es que es funk”. Ah, claro, era funk. Me gustaba el funk y no tenía ni idea de qué era aquello que mis pies se deslizaran por la pista. Y ahí empezó mi investigación.
Comencé a irme de tiendas, a escuchar los discos donde ponía funk, y fui haciendo mi pequeña selección. Algunos grupos no los conocía, otros los fui reubicando en su sitio y me di cuenta de que sí, realmente me encantaba ese tipo de música porque muchos ya estaban en mi discografía de preferidos. Qué decir del grandísimo James Brown, o de “Sly and the Family Stone”, “Parliament” (con alguna portada de vinilo totalmente impagable e irreproducible), “The Meters”... Y así, fui comprendiendo la evolución de los noventa. Y a la bolsa llegaron los “Red Hot Cilli Peppers”, “Rage Against the Machine”, “Faith no More”...
Hoy en día lo tengo totalmente asumido. Soy funkadicta. Si me encuentro baja de ánimo me pongo un disco y bailo, solita en mi casa, como si todavía estuviera haciendo aquellas coreografías imposibles de mi infancia. Vivan los bajos sexuales y la vibración por todo el cuerpo. Viva el sentirse bien y el disfrutar con la música. A veces, es bueno que alguien te haga sonreír, saltar, deslizarte y dar vueltas. Termino el discursito con una de las canciones que mejor me lo hacen pasar últimamente. El día que me la pinchen en un bar me caerán lágrimas de alegría. Que ustedes lo disfruten también.
domingo 15 de febrero de 2009
LA TEORÍA DE LAS CUERDAS SEXUALES
Muchas veces, cuando intento entender algo la ciencia desde mi punto de vista bidimensional, en realidad, lo único que veo es la belleza de sus palabras (tan planas, tan inteligibles, tan casi palpables). El otro día pusieron en la tele un reportaje sobre "la teoría del todo", aquella que se esfuerza en desentrañar al mismo tiempo lo que los científicos llaman las "cuatro fuerzas fundamentales". No me voy a meter en camisa de once varas intentando explicar qué es todo eso pero, digamos, que lo que siempre nos contaron que eran "puntos", puede que se trate de una especie de cuerdas que vibran y que, dependiendo de cómo es esa vibración, nos encontremos ante una partícula diferente. En ese momento me acordé de "la música de las esferas", teoría pitagórica según la cual, los planetas, dependiendo de en qué situación se encontraran de su órbita, sonaban de una manera distinta y, entre todos, formaban la música del universo. Así que yo, carne sin sonido, me convertía de esta manera en una especie de bocadillo entre macro y micro vibraciones. Y he ahí que me pregunto, ya que todo suena, ¿no crearemos también algún tipo de vibración musical, aunque sea fricativa, en pleno acto sexual? ¿A qué sonaría realmente el placer?
En fin, aquí dejo la pregunta, a ver si la encuentra algún científico y me la contesta en una de esas teorías tan poéticas que ellos formulan. Como banda sonora, propongo una canción que a mí me suena a orgasmo (no me pregunten por qué).
viernes 30 de enero de 2009
VENGO A HABLAR DE MI LIBRO
Esto de publicar un libro te lleva a vivir situaciones un tanto rocambolescas. A mí me hace ilusión que lo lean mis amigos, pero cuando cae en manos de un desconocido me avergüenza terriblemente. Mis amigos, como les he dado tanto la lata, se piensan que quiero que se lo cuenten a todo el mundo, por lo que, cuando menos me lo espero, sale a colación y me pongo roja como un tomate.
Ayer mismo estaba tomando algo con las amigas, cuando se acercaron dos hombres a saludarlas. Yo no los conocía y me mantuve al margen, hasta que una de ellas sacó el libro, se lo entregó a uno y le dijo: "lo ha escrito ella". El individuo abrió el ejemplar y leyó en voz alta: "Rosita era una gran cerda: se dejaba manosear por todos y obtenía a cambio cigarrillos que chupaba con fruición". Obviamente, yo estaba fumando en ese mismo instante y el hombre me sonrió con mirada pícara. Prefiero no imaginarme la imagen que se hizo de mí tras el impacto.
Mismamente, hace unas horas me fui al bar de abajo de mi casa. Un amigo lo había dejado ahí mientras lo leía, y la camarera se acercó para decirme que lo había estado ojeando. Toda entusiasmada, me hablaba de "novela" y "capítulos". "Algunos capítulos están muy bien", me dijo, "aunque no es como yo creía". No me pude aguantar y le pregunté que cómo pensaba que iba a ser, a lo que me contestó: "Bueno, los capítulos no tienen nada que ver unos con otros, pero, aún así, me gustaron, es una novela extraña". Cómo explicarle a esa mujer que esos "capítulos extraños" no eran otra cosa que cuentos, y que la "novela" no era otra cosa que una colección de relatos.
En fin, os dejo como regalo, por haberme aguantado "hablando de mi libro" el momento memorable en que Paco Umbral, en mitad de una tertulia, se salió de madre porque no le hacían promoción. Ayns, pobrecillos escritores, que nadie les quiere...
Ayer mismo estaba tomando algo con las amigas, cuando se acercaron dos hombres a saludarlas. Yo no los conocía y me mantuve al margen, hasta que una de ellas sacó el libro, se lo entregó a uno y le dijo: "lo ha escrito ella". El individuo abrió el ejemplar y leyó en voz alta: "Rosita era una gran cerda: se dejaba manosear por todos y obtenía a cambio cigarrillos que chupaba con fruición". Obviamente, yo estaba fumando en ese mismo instante y el hombre me sonrió con mirada pícara. Prefiero no imaginarme la imagen que se hizo de mí tras el impacto.
Mismamente, hace unas horas me fui al bar de abajo de mi casa. Un amigo lo había dejado ahí mientras lo leía, y la camarera se acercó para decirme que lo había estado ojeando. Toda entusiasmada, me hablaba de "novela" y "capítulos". "Algunos capítulos están muy bien", me dijo, "aunque no es como yo creía". No me pude aguantar y le pregunté que cómo pensaba que iba a ser, a lo que me contestó: "Bueno, los capítulos no tienen nada que ver unos con otros, pero, aún así, me gustaron, es una novela extraña". Cómo explicarle a esa mujer que esos "capítulos extraños" no eran otra cosa que cuentos, y que la "novela" no era otra cosa que una colección de relatos.
En fin, os dejo como regalo, por haberme aguantado "hablando de mi libro" el momento memorable en que Paco Umbral, en mitad de una tertulia, se salió de madre porque no le hacían promoción. Ayns, pobrecillos escritores, que nadie les quiere...
DE CUMPLEAÑOS
Borracha como una perra
en mi nosécuantos cumpleaños
me pongo una canción.
Fuera las penas,
arriba el ánimo,
la vida será bella
mientras me lo mienta
yo.
¡Que se oiga ese grito de guerra!
"I'm a woman", Koko Taylor
en mi nosécuantos cumpleaños
me pongo una canción.
Fuera las penas,
arriba el ánimo,
la vida será bella
mientras me lo mienta
yo.
¡Que se oiga ese grito de guerra!
"I'm a woman", Koko Taylor
sábado 10 de enero de 2009
DESPEDIDA DEL MOVIE
Empezó a temer lo peor con las primeras gotas. Los dioses se habían puesto a llorar lágrimas grandes y poderosas, compactas, duras, gotas como bombas de tristeza, gotas que te atacaban, te golpeaban, te aniquilaban nada más pisar la calle. Aquellas gotas le hablaban al caer al suelo y le decían que todo había terminado, que con ellas comenzaba la nostalgia y que o ahora o nunca. Él no tardó en darse cuenta, salió de casa y echó a correr. Le había costado tanto crear aquel rincón de música, ruido y amigos, que no podía dejarlo irse. Por el camino, se cruzó con las ratas con abrigos de piel vuelta que subían hacia las alturas de los montes nevados. Los roedores siempre habían sido animales inteligentes. Ellos huían mientras él buscaba, presuroso, el trayecto más corto para refugiarse en su único bar, su isla, el arca con la que navegaría sobre el paso del tiempo. Pero no es fácil desprender tus pies del barro y hacerlos andar. La tierra mojada es una novia celosa que se agarra a nosotros, nos sujeta, nos inmoviliza para que no huyamos de su terrorífico amor. Y luego la lluvia, las gotas que se vuelven cascada que baja del cielo y transforma el aire en río, y nos empuja por los tobillos, luego por las espinillas, los muslos, la cintura. Él luchó. Luchó muchísimo más que todos aquellos cadáveres que comenzaban a flotar con prisa a su alrededor. Llegó incluso hasta enfrente del bar y se sujetó como pudo a una de las pocas farolas que todavía sobresalía como junco inquebrantable. Desde ahí vio el milagro. Tal y como habían previsto, tal y como lo habían preparado, el local se desprendió del suelo y comenzó su andadura sobre las aguas. “¡Adiós!”, le gritaron sus amigos, con el entusiasmo de los turistas en su primer crucero. Él, al comprender que no había esperanzas, que jamás los alcanzaría, se despidió con la mano y, cuando los inconscientes afortunados se perdieron en el horizonte, se dejó llevar por la fuerza de la corriente, fuera ya del alcance de sus virginales miradas. Sólo debajo del agua sus voces le sonaron distorsionadas y perdidas, otro llanto más de los crueles dioses del diluvio: “We are young, we run green... Feel alright!...”. Luego sólo escuchó el silencio oscuro del fondo del mar.Muchas gracias a los del Movie por tan buenos años. Un beso a todos, y nos veremos en los bares.
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