"...La tensión entre los estamentos evangélicos y los católicos [en Praga] culminó, el 23 de mayo de 1618, cuando un grupo de nobles de la oposición, descontento con la política de los gobernadores checos (altos funcionarios que representaban al rey Matías) penetró en el Castillo de Praga y arrojó por la ventana a dos representantes del monarca, Slavata y Martinic, junto con su secretario. Cayeron los tres a pocos metros de altura, amortiguando lo que hubiera sido una grave caída unas boñigas de vaca en una zanja, milagro acogido por los católicos como señal de la intervención divina". [Henry W. Sullivan, "La colección de comedias en el castillo de Mladá Vozice. El porqué de un tesoro hispánico en Bohemia", p. 55].
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